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La investigación científica y técnica con finalidades militares recibe, a nivel mundial, más del 30% de los recursos totales destinados a I+D, mucho más de lo que se dedica a cualquier área de investigación civil. Más de medio millón de científicos en todo el mundo están dedicados exclusivamente a la I+D militar, que consume recursos y riqueza para desarrollar armas, que en el mejor de los casos no se utilizarán, y en el peor serán herramientas de destrucción. La I+D militar no tiene utilidad social, fomenta las guerras y la carrera de armamentos, y consume recursos que se podrían destinar a la investigación civil. El Estado español es un de los países desarrollados que menos invierte en I+D (un 1,1% del PIB, en 2002), y buena parte de los escasos recursos que dedica van a parar a la investigación militar. En 2006, de los 6511 millones de euros presupuestados para I+D, un mínimo de 1684 millones (el 26%) se destinan a investigación y desarrollo militar. Los presupuestos para I+D militar son casi 3 veces los dedicados al principal programa de financiación de la I+D en las universidades y centros públicos de investigación, o cinco veces los correspondientes a investigación sanitaria. Además, los presupuestos destinados a I+D militar se han incrementado más del 400% en los últimos años, convirtiendo a España en el segundo país desarrollado que más esfuerzo dedica a esos fines, superado tan sólo por los EE. UU. Esto ha llevado a la Fundació per la Pau, una ONG que trabaja en temas de cultura de paz, a iniciar una campaña contra la I+D militar, a la que se han sumado de diversas organizaciones y colectivos de todo el Estado. Considerando todo lo expuesto, el Claustro de esta Universidad:
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