Un total de once universidades españolas han
renunciado a la investigación científica orientada a finalidades
militares, de acuerdo con los nuevos estatutos que cada universidad ha
aprobado recientemente.
La iniciativa, promovida por la Fundació per la Pau a través de la
campaña 'Per la pau: prou investigació militar!', ha contado con el apoyo
de la d'Alacant (UA), Autònoma de Barcelona (UAB), Autónoma de Madrid
(UAM), de Barcelona (UB), de Girona (UdG), de Granada (UGR), de Lleida
(UdL),
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de Oviedo (UO), Politècnica de
Catalunya (UPC), de Santiago de Compostela (USC) y de Valladolid (UVA).
El rector de la UAM, Ángel Gabilondo, aseguró que "bajo ningún
concepto" las investigaciones irán destinadas a finalidades
armamentísticas. "Ni de manera disfrazada" la investigación que se realiza
en estas once universidades "podrá promover la materia de armamento".
Gabilondo subrayó que con esta decisión "las universidades anunciamos
nuestra firme decisión de generar mecanismos que fomenten la paz".
Por su parte, el rector de la UAB, Lluís Ferrer, consideró que "la
ciencia es una de las herramientas más importantes para el progreso" pero
matizó que "desde la comunidad científica a veces cuesta adquirir este
compromiso". En este sentido, Ferrer pidió "responsabilidad" porque los
científicos "no pueden ignorar las repercusiones" que pueden provocar.
Por ello, tanto Ferrer como Gabilondo consideraron que esta renuncia
"institucional" de las universidades debe ir acompañada por una renuncia
"individual" de cada científico y ciudadano. Ferrer añadió que este
compromiso supone "la renuncia a muchos proyectos".
El presidente de la Fundació per la Pau, Jordi Armadans, criticó "la
ocultación" del presupuesto dedicado a finalidades militares. Armadans
recordó que España es el país europeo que menos dedica en Investigación y
Desarrollo (I+D), alrededor del uno por ciento del PIB. La media europea
de I+D se sitúa alrededor del 2 por ciento. Sin embargo, el Ministerio de
Ciencia y Tecnología dedica el 35 por ciento de los presupuestos públicos
de I+D a investigación militar, lo que supone 1.373 millones de euros en
2003.
Así, los prespuestos de I+D dedicados a la investigación militar son
siete veces superiores a los dedicados a la investigación sanitaria, 40
veces los destinados a la investigación oceanografía y pesquera, tres
veces al total del fondo que reciben el conjunto de universidades y
centros públicos de investigación españoles, según detalló Armadans.
El miembro de Enginyers sense Fronteres (ESF), Daniel Camós, explicó
que la campaña, iniciada hace dos años, ha conseguido que unos 1.000
científicos se comprometan a la objeción científica, la negativa a
participar a cualquier investigación con finalidades militares.
El objetivo de la Fundació es que el mensaje llegue a la opinión
pública y la comunidad científica y universitaria. Asimismo, esperan que
las demás universidades españolas se suman a la iniciativa.