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La investigación con finalidades militares implica directamente a un
millón de científicos y recibe más del 30% de los fondos totales
destinados a I+D en todo el mundo. En el Estado español, los presupuestos para investigación militar se han
incrementado en más del 400% durante los últimos años, de manera que
es ya el segundo país que más porcentaje del PIB dedica al
desarrollo de nuevas armas, por detrás tan sólo de los EE. UU.
La Campaña “Por la Paz: ¡No a la investigación militar!” nació en 1999 para fomentar el compromiso de
la ciencia con la paz y oponerse a este estado de cosas. En la Campaña,
que actualmente cuenta con el apoyo de más de treinta organizaciones y
colectivos de todo el Estado, estamos
convencidos de que el objetivo de la investigación científica debe ser el
desarrollo de conocimientos básicos y aplicados dirigidos a mejorar el
bienestar de la Humanidad y la preservación de la Biosfera. Desde este
punto de vista, creemos que la I+D militar constituye una auténtica“anticiencia”.
Por ello, en la Campaña tenemos como fin último conseguir la transferencia
de los recursos que se dedican a investigación militar hacia áreas
civiles, cortando así el ciclo armamentista desde su raíz. Y, a lo largo
de estos años, hemos ido desarrollando toda una serie de acciones, entre las que se cuentan el fomento de la objeción científica,
el compromiso de las universidades y centros públicos de investigación con
la paz o la cláusula de buen uso.
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